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Bajo el título "periodistasinvestigación", este blog quiere representar una mirada crítica del poder e impulsar la regeneración ética en los medios de comunicación, para que haya una auténtica libertad de expresión.


I am nothing if not critical

sábado, 25 de febrero de 2017

Felipe González y Aznar con la extrema derecha venezolana

Los expresidentes Aznar y González piden la libertad de Leopoldo López, candidato de la extrema derecha venezolana, condenado a 13 años por instigar los sucesos de 2014, que se saldaron con 43 muertos y más de 800 heridos. Le tildan de "preso político", pero como escribía en EL PAÍS Juan Jesús Aznarez "impaciente, ignorando las convocatorias al aguante del frente opositor moderado, Leopoldo López, de 44 años, alentó una sublevación, que revistió las características de terrorismo urbano cuando contaminó con gasoil embalses de agua potable, redujo a cenizas una universidad e incendió otros 15 centros, destruyó estaciones de metro, taló miles de árboles para cortar carreteras, y vertió aceite en las autopistas provocando su colapso. Las protestas se saldaron con 43 muertos, entre ellos siete miembros de la Guardia Nacional, el equivalente a la Guardia Civil española"

Recordaba Aznarez que el general retirado Angel Vivas, se había librado por los pelos de la acción de la justicia, por explicar por internet "como deben cruzarse cables de acero en la carretera, a la altura del cuello, para impedir que los motoristas oficialistas gubernamentales desalojasen las barricadas antigubernamentales. Cuatro murieron descabezados".

Prueba de que los métodos de extrema derecha de Leopoldo López no los compartía la oposición moderada, es que en 2015, el candidato presidencial Henrique Capriles no asistió a los actos de homenaje del encarcelado. "López reclamaba el liderazgo opositor al régimen chavista", añadía el periodista de ELPAÍS, convencido de que el desabastecimiento y la insurgencia harían caer al gobierno de Maduro.

Hemos leído el procedimiento de descabezar a los motoristas de las fuerzas del orden que acudían a desmantelar las barricadas, las "guarimbas", donde se quemaban todo tipo de enseres en las calles. Pues bien nuestros ex presidentes Aznar y González, que se oponen a las manifestaciones pacíficas en las calles de España, por considerarlas no democráticas, defienden a Leopoldo López que impulsó esa estrategia insurreccional que en 2014 pretendía paralizar la producción, la circulación y la tranquilidad pública, sin excluir la violencia.

El concepto de preso político en la cultura de nuestro país, viene de los que defendían las libertades durante el franquismo, por lo que es una perversión aplicárselo a alguien de la extrema derecha, como Leopoldo López que alentó el terrorismo urbano, con el resultado de 43 muertos y numerosos heridos.