Presentación...

Bajo el título "periodistasinvestigación", este blog quiere representar una mirada crítica del poder e impulsar la regeneración ética en los medios de comunicación, para que haya una auténtica libertad de expresión.


I am nothing if not critical

lunes, 24 de abril de 2017

NUEVO EQUIPO DIRECTIVO EN TELEMADRID SIN DESENTERRAR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El Director General de Radio Televisión Madrid, José Pablo López, que viene de desempeñar un cargo similar en el canal de los Obispos, 13TV, donde lo situó por la línea editorial en la ultraderecha mediática, reclama una segunda oportunidad ahora. Declara ufano rodeado de su nuevo equipo directivo que está compuesto "solo por profesionales que creen en un proyecto independiente, plural y neutral". Yo contesté en las redes sociales que "En Telemadrid se acabó con la libertad de expresión, que no ha sido restablecida. La lucha por la libertad de expresión no se acaba nunca".

Porque decir que tu proyecto informativo es independiente, plural y neutral, es no decir nada, ya que se presupone en democracia. Es como si un partido político dijese que va a respetar el resultado de las elecciones. Y más allá del peloteo de los de siempre, que también lo hacían con Esperanza Aguirre de cuerpo presente, no parece haber impactado ni llamado la atención la nueva etapa de Telemadrid, pese a los esfuerzos que hace el propio director general por anunciar las películas de la semana.
Los periodistas parece muchas veces que nos guiamos por otras reglas en cuanto al seguimiento social, distintas a las de las instituciones que son elegidas en las urnas. Parece que a nosotros no se nos analiza la trayectoria democrática y que todo se resuelve y perdona con movimientos de marketing, presentando caras nuevas.
Pero igual que al régimen político que sustituye al dictatorial se le exige que no tenga nada que ver con él, al periodismo cada vez más enredado con los fontaneros del poder se le pide que haya defendido la libertad de expresión cuando fue atacada por el poder.

Y eso es lo que ocurrió en Telemadrid, que más alla del ERE o solución final laboral fue un retroceso palmario en cuanto a la libertad de expresión en un medio público, y por tanto de todos los ciudadanos, madrileños en este caso. No fue solo un relevo de mano de obra sino un ataque a la libertad de expresión. Muchos periodistas defendíamos que el pluralismo de la sociedad se reflejase en el medio público y nos negábamos a la manipulación de la información. Eso ocurrió. No fue el marketing de nadie. Entonces José Pablo López seguramente no apoyó esa defensa de la libertad de expresión que se dirimía en la vida real, no en una operación publicitaria.

Nosotros luchábamos para que nuestros textos en la cobertura de una información no fuesen cambiados para favorecer al partido del gobierno en la Comunidad de Madrid, cuyo máximo responsable Ignacio González está hoy en la cárcel por corrupción. Que dijo entonces José Pablo López?

Los periodistas de Telemadrid sacrificados en la solución final, no detentábamos solamente un trabajo para vivir, sino que éramos mediadores de un derecho ciudadano que se enterró, la libertad de expresión, que fue socavado para sustituir una redacción por otra con menos derechos democráticos.
El poder público que en Madrid ha sufrido en su conjunto un retroceso democrático como consecuencia de la corrupción no ha sabido reponer la libertad de expresión aplastada y ha hecho un simulacro para intentar aparentar lo que no es. El marketing no lo resuelve, por eso no está entusiasmando ni creando expectativas el modelo actual de Telemadrid. Y ya resulta un sarcasmo que se abra una ventanilla para que los despedidos envíen sus solicitudes a ver si las empresas externas tienen a bien aceptarles o en trabajos puntuales en nuevos proyectos.

La libertad de expresión no es una "operancioncita".

Mi recuerdo a los compañeros José Luis Rodríguez y José Antonio Simancas.


sábado, 25 de febrero de 2017

Felipe González y Aznar con la extrema derecha venezolana

Los expresidentes Aznar y González piden la libertad de Leopoldo López, candidato de la extrema derecha venezolana, condenado a 13 años por instigar los sucesos de 2014, que se saldaron con 43 muertos y más de 800 heridos. Le tildan de "preso político", pero como escribía en EL PAÍS Juan Jesús Aznarez "impaciente, ignorando las convocatorias al aguante del frente opositor moderado, Leopoldo López, de 44 años, alentó una sublevación, que revistió las características de terrorismo urbano cuando contaminó con gasoil embalses de agua potable, redujo a cenizas una universidad e incendió otros 15 centros, destruyó estaciones de metro, taló miles de árboles para cortar carreteras, y vertió aceite en las autopistas provocando su colapso. Las protestas se saldaron con 43 muertos, entre ellos siete miembros de la Guardia Nacional, el equivalente a la Guardia Civil española"

Recordaba Aznarez que el general retirado Angel Vivas, se había librado por los pelos de la acción de la justicia, por explicar por internet "como deben cruzarse cables de acero en la carretera, a la altura del cuello, para impedir que los motoristas oficialistas gubernamentales desalojasen las barricadas antigubernamentales. Cuatro murieron descabezados".

Prueba de que los métodos de extrema derecha de Leopoldo López no los compartía la oposición moderada, es que en 2015, el candidato presidencial Henrique Capriles no asistió a los actos de homenaje del encarcelado. "López reclamaba el liderazgo opositor al régimen chavista", añadía el periodista de ELPAÍS, convencido de que el desabastecimiento y la insurgencia harían caer al gobierno de Maduro.

Hemos leído el procedimiento de descabezar a los motoristas de las fuerzas del orden que acudían a desmantelar las barricadas, las "guarimbas", donde se quemaban todo tipo de enseres en las calles. Pues bien nuestros ex presidentes Aznar y González, que se oponen a las manifestaciones pacíficas en las calles de España, por considerarlas no democráticas, defienden a Leopoldo López que impulsó esa estrategia insurreccional que en 2014 pretendía paralizar la producción, la circulación y la tranquilidad pública, sin excluir la violencia.

El concepto de preso político en la cultura de nuestro país, viene de los que defendían las libertades durante el franquismo, por lo que es una perversión aplicárselo a alguien de la extrema derecha, como Leopoldo López que alentó el terrorismo urbano, con el resultado de 43 muertos y numerosos heridos.